sábado, 30 de noviembre de 2013

Papa: Hay que pedir la gracia de entender los signos de los tiempos

       
Para entender la profundidad del misterio de Dios tenemos la necesidad de Jesús, lo dijo la mañana del viernes el Papa. «¿Cuál es el camino que quiere el Señor? Siempre con el espíritu de inteligencia para comprender los signos de los tiempos. . Con este pensamiento, que es un pensamiento de mente, de corazón y de alma. Con este pensamiento, que es un don del Espíritu Santo, buscar que es lo que quieren decir las cosas y entender bien los signos de los tiempos».

viernes, 29 de noviembre de 2013

El Papa en Evangelii Gaudium: La homilía no puede ser un espectáculo entretenido

En la primera exhortación apostólica de su pontificado titulada “Evangelii Gaudium, el Papa Francisco resaltó que “la homilía no puede ser un espectáculo entretenido, no responde a la lógica de los recursos mediáticos, pero debe darle el fervor y el sentido a la celebración”.

Por la importancia del tema, el Santo Padre dedica una sección de este documento a explicar cómo debe ser la homilía: “es un género peculiar, ya que se trata de una predicación dentro del marco de una celebración litúrgica; por consiguiente, debe ser breve y evitar parecerse a una charla o una clase”.

En el numeral 138, el Papa afirma que “el predicador puede ser capaz de mantener el interés de la gente durante una hora, pero así su palabra se vuelve más importante que la celebración de la fe. Si la homilía se prolongara demasiado, afectaría dos características de la celebración litúrgica: la armonía entre sus partes y el ritmo”.
“Cuando la predicación se realiza dentro del contexto de la liturgia, se incorpora como parte de la ofrenda que se entrega al Padre y como mediación de la gracia que Cristo derrama en la celebración. Este mismo contexto exige que la predicación oriente a la asamblea, y también al predicador, a una comunión con Cristo en la Eucaristía que transforme la vida. Esto reclama que la palabra del predicador no ocupe un lugar excesivo, de manera que el Señor brille más que el ministro”.

El Papa Francisco asegura además que “la homilía es la piedra de toque para evaluar la cercanía y la capacidad de encuentro de un Pastor con su pueblo. De hecho, sabemos que los fieles le dan mucha importancia; y ellos, como los mismos ministros ordenados, muchas veces sufren, unos al escuchar y otros al predicar. Es triste que así sea. La homilía puede ser realmente una intensa y feliz experiencia del Espíritu, un reconfortante encuentro con la Palabra, una fuente constante de renovación y de crecimiento”.
Tras poner como ejemplo de la predicación a San Pablo, el Papa señala que “la proclamación litúrgica de la Palabra de Dios, sobre todo en el contexto de la asamblea eucarística, no es tanto un momento de meditación y de catequesis, sino que es el diálogo de Dios con su pueblo, en el cual son proclamadas las maravillas de la salvación y propuestas siempre de nuevo las exigencias de la alianza”.

Hay una valoración especial de la homilía que proviene de su contexto eucarístico, que supera a toda catequesis por ser el momento más alto del diálogo entre Dios y su pueblo, antes de la comunión sacramental. La homilía es un retomar ese diálogo que ya está entablado entre el Señor y su pueblo”.
El que predica, prosigue, “debe reconocer el corazón de su comunidad para buscar dónde está vivo y ardiente el deseo de Dios, y también dónde ese diálogo, que era amoroso, fue sofocado o no pudo dar fruto”.

El Papa alerta luego que “la predicación puramente moralista o adoctrinadora, y también la que se convierte en una clase de exégesis, reducen esta comunicación entre corazones que se da en la homilía y que tiene que tener un carácter cuasi sacramental: ‘La fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo’”.

“En la homilía, la verdad va de la mano de la belleza y del bien. No se trata de verdades abstractas o de fríos silogismos, porque se comunica también la belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien. La memoria del pueblo fiel, como la de María, debe quedar rebosante de las maravillas de Dios. Su corazón, esperanzado en la práctica alegre y posible del amor que se le comunicó, siente que toda palabra en la Escritura es primero don antes que exigencia”.
Para el Santo Padre, “hablar de corazón implica tenerlo no sólo ardiente, sino iluminado por la integridad de la Revelación y por el camino que esa Palabra ha recorrido en el corazón de la Iglesia y de nuestro pueblo fiel a lo largo de su historia”.

La identidad cristiana, precisa, “que es ese abrazo bautismal que nos dio de pequeños el Padre, nos hace anhelar, como hijos pródigos –y predilectos en María–, el otro abrazo, el del Padre misericordioso que nos espera en la gloria. Hacer que nuestro pueblo se sienta como en medio de estos dos abrazos es la dura pero hermosa tarea del que predica el Evangelio”.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Los tres invitados personales del Papa: Un cartonero, un profesor

     UNA ANECDOTA LENA DE CALOR HUMANO DEL PAPA

Más de 130 delegaciones oficiales han estado presentes en la Misa de Inicio del Pontificado junto a unos 50 líderes religiosos. Serán los personajes que posen para la fotogalería mediática de este día. Pero en el álbum fotográfico familiar de esta fiesta, los verdaderos protagonistas son las personas que el Papa ha querido invitar.

martes, 26 de noviembre de 2013

El Papa: La fe en Cristo reaviva verdaderamente los corazones

     
La fe en Cristo reaviva verdaderamente los corazones e impulsa la nueva evangelización, dijo el Papa Francisco a los voluntarios del Año de la Fe. Una fe viva, profunda, firme abre al anuncio del Evangelio, nos hace comunidad misionera. Un apostolado valiente necesita comunidades cristianas comprometidas, para llegar a las personas, en los ambientes donde se encuentren, aun en los más difíciles».

El Papa a los catecúmenos: Jesús da sentido a la vida

       
El santo padre ha presidido esta tarde en la Basílica Vaticana el rito de admisión al catecumenado, celebración preparada en el contexto del Año de la Fe. Han estado presentes 500 catecúmenos, acompañados de sus catequistas, procedentes de 47 países diferentes y de los cinco continentes.
A las 16.30 ha dado comienzo la Liturgia, con los ritos de introducción que se han realizado en el atrio de la basílica, donde el papa ha acogido una representación de los candidatos, para después invitarles a entrar en la iglesia. Durante la Liturgia de la Palabra y antes de la entrega del texto de los Evangelios a una representación de los catecúmenos, el papa ha dedicado unas palabras a los presentes.
Francisco ha comenzado recordando que aunque han venido de muchos países, tradiciones culturales y experiencias diferentes, "sentimos tener entre nosotros muchas cosas en común. Sobre todo una: el deseo de Dios". Un deseo - ha explicado - que está evocado por las palabras del salmista: "Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios?" Un deseo que es importante mantener vivo, este anhelo de encontrar al Señor y tener experiencia de Él, de su amor y de misericordia, ha indicado el papa. Y ha añadido que "si falta la sed del Dios viviente, se corre el riesgo de que la fe se convierta en costumbre, se arriesga que se apague, como el fuego que no es reavivado".
A continuación ha hecho referencia a la lectura del Evangelio que se ha leído, en la que cuenta cuando Juan Bautista indica a sus discípulos a Jesús como el Cordero de Dios, "dos de ellos siguen al maestro, y después, a su vez, se convierten en 'mediadores' que permiten a los otros encontrar al Señor, conocerlo y seguirlo", ha recordado. En este pasaje hay tres momentos que evocan la experiencia del catecumenado según ha explicado Francisco, la escucha, el encuentro y el caminar.

Sobre la escucha, el santo padre ha indicado que al igual que los dos discípulos "también vosotros, queridos catecúmenos, habéis escuchado a aquellos que os han hablado de Jesús y os han propuesto seguirlo, convirtiéndoos en sus discípulos a través de bautismo". Y ha añadido que "en el tumulto de tantas voces que resuenan en torno a nosotros y dentro de nosotros, vosotros habéis escuchado y acogido la voz que os indicaba a Jesús como el único que puede dar sentido pleno a vuestra vida".

El segundo momento del que ha hablado el pontífice es el encuentro. Los discípulos, después de encontrarse con el maestro se quedan con Él. "Después de haberlo encontrado, se dan cuenta en seguida de algo nuevo en su corazón: la necesidad de transmitir su alegría también a los otros, para que éstos la puedan encontrar", ha explicado. Contemplar la escena de Andrés que encuentra a su hermano Simón y lo conduce a Jesús es una escena que nos hace mucho bien contemplar, ha advertido el santo padre. Nos hace bien porque "nos recuerda que Dios no nos ha creado para estar solos, cerrados en nosotros mismos, sino para poder encontrarnos con Él y para abrirnos al encuentro con los otros".
Asimismo, ha recodado que "en la Biblia Dios aparece siempre como áquel que toma la iniciativa del encuentro con el hombre: es Él que busca al hombre y precisamente lo buscan cuando el hombre está en la experiencia amarga y trágica de traicionar a Dios y de huir de Él. Dios no espera para buscarlo: lo busca enseguida. ¡Es un buscador paciente nuestro Padre!"
Por ello, dice el santo padre "Él nos precede y nos espera siempre. No se cansa de esperarnos. No se aleja de nosotros, pero tiene la paciencia de esperar el momento favorable para el encuentro con cada uno de nosotros". Un encuentro que cuando llega, "no es nunca un encuentro rápido, porque Dios desea permanecer mucho tiempo con nosotros para apoyarnos, para consolarnos, para donarnos su alegría", ha subrayado Francisco. Y ha continuado explicando que "como nosotros le anhelamos y le deseamos, así también Él tiene el deseo de estar con nosotros, porque nosotros le pertenecemos, somos 'cosa' suya, somos sus criaturas. También Él, podemos decir, tienen sed de nosotros, de encontrarnos".

El último aspecto del que el papa ha hablado es caminar. "Los discípulos caminan hacia Jesús y después hacen una parte del camino junto a Él", y esto es un enseñanza importante para todos nosotros, ha indicado el santo padre. La fe es un camino con Jesús - ha continuado - y que dura toda la vida. El santo padre ha reconocido que en algunos momentos de este camino nos sentimos cansados y confusos pero la fe "nos da la certeza de la presencia constante de Jesús en cada situación, también en la más dolorosa o difícil de entender".

lunes, 25 de noviembre de 2013

El Papa Francisco concluye el Año de la fe

  
Cristo es el centro de la creación, es el centro del Pueblo de Dios, es el centro de la historia de la humanidad y de todo hombre. Así, el Papa Francisco, en la Homilía de la misa, ha resumido el significado del Año de la fe, que hoy ha terminado. En el curso de la solemne ceremonia han sido expuestas a la veneración de los fieles las reliquias del Apóstol Pedro. El Papa ha saludado a los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias Orientales, con los cuales ha intercambiado la paz, recordando el testimonio hasta el martirio de estas comunidades católicas.
La promesa de Jesús al buen ladrón, dijo el Papa, nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la o ...

domingo, 24 de noviembre de 2013

Papa Francisco: reencontremos el sentido de la adoración

     
Los cristianos reencuentren el sentido de la adoración, el sentido del templo. Lo dijo el Papa en la homilía de la misa del viernes.

"El Templo es el lugar a donde la comunidad va a rezar, a alabar al Señor, a dar gracias, pero sobre todo a adorar: en el Templo se adora al Señor. Y este es el punto más importante. También, esto es válido para las ceremonias litúrgicas: en esta ceremonia litúrgica, ¿qué es más importante? ¿Los cantos, los ritos -- bellos, todo...? La adoración es más importante: toda la comunidad reunida mira el altar donde se celebra el sacrificio y se adora. Pero, yo creo -- lo digo humildemente -- que quizás nosotros cristianos hemos perdido un poco el sentido de la adoración, y pens ...