miércoles, 9 de septiembre de 2015

Papa habla de la nulidad matrimonial ante el tribunal más importante de la Iglesia




El Papa Francisco habló sobre la nulidad matrimonial en su audiencia al Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica. Este tribunal es la corte suprema en la Iglesia Católica y el organismo encargado de este tipo de casos.


Francisco
"Su actividad consiste en favorecer el trabajo de los tribunales eclesiásticos, llamados a responder adecuadamente a los fieles que acuden a la justicia de la Iglesia para obtener una decisión justa”.

Al hablar de nulidades matrimoniales, el Papa se refirió a todos los implicados en el proceso, tanto los que solicitan la anulación de su matrimonio como aquellos que defienden su validez, los llamados "defensores del vínculo”.

Francisco
"Es necesario, en efecto, que el "defensor del vínculo” pueda realizar su misión con eficacia, para facilitar la consecución de la verdad en la sentencia definitiva, a favor del bien pastoral de las partes en la causa”.

En su discurso el Papa también explicó que la justicia forma parte de la vida apostólica. Dijo que deber ser una justicia que imite al Buen Pastor que intenta ayudar especialmente a los que están perdidos y heridos

martes, 8 de septiembre de 2015

Dos nuevos Motu Proprio sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad de matrimonio


Ciudad del Vaticano, 7 de septiembre de 2015 (Vis).-Mañana, martes 8 de septiembre, a las 12,00 en la Oficina de Prensa de la Santa Sede tendrá lugar la presentación de las dos Cartas ''motu proprio date'' del Papa Francisco ''Mitis Iudex Dominus Iesus'' e ''Mitis et misericors Iesus'' sobre la reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad de matrimonio, respectivamente en el Código de Derecho Canónico y en el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales.
Participarán en el acto, por orden de intervención:
-Monseñor Pio Vito Pinto, Decano de la Rota Romana y Presidente de la Comisión especial para la Reforma del proceso matrimonial canonico;
-Cardenal Francesco Coccopalmerio, Presidente del Consejo Pontificio Consiglio para los Textos Legislativos y miembro de la Comisión Especial.
-Obispo Dimitrios Salachas, Exarca apostólico de Atenas para los católicos griegos de rito bizantino y miembro de la Comisión Especial.
-Arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer, S.I., Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fede y miembro de la Comisión Especial.
-Mons. Alejandro W. Bunge, Prelado auditor de la Rota Romana y Secretario de la Comisión Especial.
-Rev. P. Nikolaus Schöch, O.F.M., Promotor de Justicia Sustituto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y secretario de la Comisión Especial.


domingo, 6 de septiembre de 2015

En busca de voluntarios para acoger a cristianos perseguidos por el Isis




Estas imágenes provocan incredulidad, desesperación y lástima. Invitan a ayudar, pero pocos saben cómo hacerlo

Las consecuencias son trágicas. Hace diez años, había unos dos millones caldeos en Irak. Ahora, sólo hay 250.000.

MARK ARABO
Minority Humanitarian Foundation (EE.UU.)
"Presenciamos un genocidio cristiano en toda regla, un Holocausto cristiano en Irak y en Siria”.

Mark Arabo es católico, americano e hijo de caldeos. Vive en San Diego, California, y desde allí ha lanzado un plan para ayudar a los cristianos perseguidos en Siria e Irak.

Ha recopilado una lista de 70.000 refugiados. Dice que cuenta ya con personas dispuestas a darles trabajo y apoyo en EE.UU.

MARK ARABO
Minority Humanitarian Foundation (EE.UU.)
"Vamos a adoptarlos. Nos aseguraremos de que no necesiten asistencia pública. Nos aseguraremos de que consigan un trabajo, y de que se conviertan en buenos ciudadanos de Estados Unidos”.

Un pilar fundamental de este apoyo en EE.UU. es la Iglesia. Pero Mark dice que también ha encontrado inspiración en las palabras de Francisco para detener la persecución de las minorías.

"Las minorías perseguidas, los cristianos perseguidos, la locura de la destrucción”.

Los padres de Mark llegaron hace décadas desde Irak. Dice que él actúa porque ni el gobierno americano ni la comunidad internacional están haciendo nada.

MARK ARABO
Minority Humanitarian Foundation (EE.UU.)
"Nuestros líderes está en silencio, sólo dan discursos cuando hay ejecuciones con espadas. Como falta iniciativa, vamos a hacer algo, y voy a hacer algo. Si Obama no actúa, yo voy a actuar para salvar al mayor número posible de personas”.


Mark por eso viajará a Washington esta semana para presentar su proyecto a políticos y buscar apoyos, antes de que sea demasiado tarde. 

sábado, 5 de septiembre de 2015

“Quien se confiese de un aborto recibirá perdón, capacidad de recomenzar, y misericordia”



Cuando el 8 de diciembre se abra esta Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, comenzará el Jubileo de la Misericordia. Francisco lo ha convocado para invitar a todas las personas a reconciliarse con Dios, y también con los demás. 

Una de las primeras grandes decisiones para este periodo ha sido permitir que todos los sacerdotes den la absolución a quienes se confiesen de haber abortado. Y es que hasta ahora, sólo podían hacerlo los obispos y algunos curas autorizados, para mostrar la gravedad de este pecado

MONS. RINO FISICHELLA
Organizador del Jubileo de la Misericordia
"Actualmente muchos afrontan el aborto de un modo superficial, sin darse cuenta del gran drama que vive esa mujer y las personas que la intervienen en el aborto. El Papa ha querido interpelarles con este gesto”. 

Rino Fisichella es el gran organizador del Jubileo, pero hasta hace pocos años presidía la Pontificia Academia de la Vida. Asegura que la decisión del Papa no quita gravedad al aborto.

MONS. RINO FISICHELLA
Organizador del Jubileo de la Misericordia
"Esta medida recuerda que el pecador necesita misericordia y necesita reconocer su capacidad de volver a empezar, con la ayuda de la gracia. Por eso, esta experiencia dolorosa concluye con un fuerte signo de renovación y de atención a la vida”. 

Durante el Jubileo, los sacerdotes podrán dar la absolución no sólo a las mujeres que han abortado sino a quienes han contribuido a que lo haga, como su pareja o el personal sanitario que ha intervenido. 

MONS. RINO FISICHELLA
Organizador del Jubileo de la Misericordia
"Cuando se participa en un aborto, hace falta un acompañamiento muy fuerte para superarlo. Un acompañamiento que hable de perdón, de capacidad de recomenzar, y sobre todo de amor. De amor y de misericordia”. 


Desde el inicio del Pontificado, Francisco ha propuesto a la Iglesia salir al encuentro de las personas para ayudarles a reconciliarse con Dios y consigo mismas. Con esta medida será más fácil que lo hagan también quienes han participado en un aborto

viernes, 4 de septiembre de 2015

Francisco: Sabemos reconocer los pecados de los demás, pero no los propios



Durante la misa en la mañana del jueves Francisco habló sobre qué significa tener un encuentro personal con Cristo. El primer paso, señaló, es reconocer los pecados cometidos por uno mismo.

FRANCISCO
"También en nuestras parroquias, en nuestras sociedades, también entre las personas consagradas: ¿Cuántas personas son capaces de decir que Jesús es el Señor? Muchas. Pero qué difícil es decir sinceramente: 'Soy un pecador, soy una pecadora'. Es más fácil decirlo de los otros. Cuando se chismorrea. 'Esto, aquello, esto sí...'. Todos somos doctores en esto, ¿verdad? Para llegar a un verdadero encuentro con Jesús es necesaria la doble confesión: 'Tú eres el Hijo de Dios y yo soy un pecador'. Pero no en teoría: Por esto, por esto, por esto y por esto”.

Para tener ese encuentro personal con Dios, el Papa concluyó que lo primero que se debe examinar es el propio corazón.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)


"El Evangelio usa la misma palabra para esta gente, para el pueblo, para los apóstoles, para Pedro: se quedaron ‘asombrados’: ‘En efecto, el estupor lo había invadido a él y a todos aquellos’. Cuando llega este sentimiento de estupor… Y el pueblo sentía a Jesús y sentía este estupor, ¿y qué decía?: ‘Pero este habla con autoridad. Jamás un hombre ha hablado de este modo’. Otro grupo que se encontraba con Jesús no dejaba que entrara en su corazón el estupor, sentía a Jesús, hacía sus cálculos, los doctores de la ley: ‘Pero es inteligente, es un hombre que dice cosas verdaderas, pero a nosotros no nos convienen estas cosas, no, ¡eh!’. Hacían cálculos, tomaban distancia”.


"Los demonios llegan a decir la verdad sobre Él, pero acerca de ellos no dicen nada. No pueden: la soberbia es tan grande que les impide decirlo. Los doctores de la ley dicen: ‘pero éste es inteligente, es un rabino capaz, hace milagros, ¡eh!’. Pero no dicen: ‘Nosotros somos soberbios, somos suficientes, nosotros somos pecadores’. La incapacidad de reconocernos pecadores nos aleja de la verdadera confesión de Jesucristo. Y ésta es la diferencia”.



"Esta capacidad de decir que somos pecadores nos abre al estupor del encuentro de Jesucristo, el verdadero encuentro. También en nuestras parroquias, en nuestras sociedades, incluso entre las personas consagradas: ¿cuántas personas son capaces de decir que Jesús es el Señor? ¡Tantas! Pero qué difícil es decir sinceramente: ‘Soy un pecador, soy una pecadora’. Es más fácil decirlo de los demás, ¡eh! Cuando se parlotea, ¡eh! ‘Este, éste, éste sí…’. Todos somos doctores en esto, ¿verdad? Para llegar a un verdadero encuentro con Jesús es necesaria la doble confesión: ‘Tú eres el Hijo de Dios y yo soy un pecador’, pero no en teoría: por esto, por esto, por esto y por esto…”.

jueves, 3 de septiembre de 2015

PARA QUE CONOZCA LA VERDAD SOBRE EL ABORTO Y EL JUBILEO



Texto completo de la carta del Papa por el Jubileo de la Misericordia

El Papa ha escrito una carta con algunas indicaciones ante la proximidad del Jubileo de la Misericordia.

Al venerado hermano
Monseñor Rino Fisichella
Presidente del Consejo pontificio 
para la promoción de la nueva evangelización

La cercanía del Jubileo extraordinario de la Misericordia me permite centrar la atención en algunos puntos sobre los que considero importante intervenir para facilitar que la celebración del Año Santo sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes. Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz.

Mi pensamiento se dirige, en primer lugar, a todos los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo. Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia. Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo.

Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa. Para ellos será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la santa misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar. Mi pensamiento se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad.

He pedido que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales. La experiencia de la misericordia, en efecto, se hace visible en el testimonio de signos concretos como Jesús mismo nos enseñó. Cada vez que un fiel viva personalmente una o más de estas obras obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar. De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad.

La indulgencia jubilar, por último, se puede ganar también para los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin.

Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia.

Una última consideración se dirige a los fieles que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X. Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.

Confiando en la intercesión de la Madre de la Misericordia, encomiendo a su protección la preparación de este Jubileo extraordinario.

Vaticano, 1 de septiembre de 2015.

Francisco


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Francisco en el Ángelus: Tened un corazón puro, libre de hipocresía





Durante el rezo del Ángelus, el Papa explicó que el estricto seguimiento de la ley de Dios no hace mejores a los cristianos.

FRANCISCO
"Como entonces para los fariseos, existe también para nosotros hoy el peligro de considerar que estamos bien o somos mejores que los demás por el simple hecho de observar las reglas y las costumbres aunque no amemos al prójimo y seamos duros de corazón, soberbios y orgullosos”.

Francisco puso un ejemplo de esta actitud que, por desgracia, sucede en las parroquias y grupos eclesiales.

FRANCISCO
"Cuánto daño hacen a la Iglesia y cuánto escándalo provocan esas personas que se dicen "muy católicos” y van mucho a la iglesia pero, después, en su vida cotidiana descuidan a la familia, hablan mal de los demás y más cosas. Esto es lo que condena Jesús. Porque es un anti-testimonio cristiano”.

Por eso, el Papa explicó que primero es necesario un cambio interior, un corazón purificado libre de hipocresía.

FRANCISCO
"Pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen Santa, que nos dé un corazón puro, libre de toda hipocresía”.


Por último, Francisco dijo que sin este corazón "no es posible tener manos y labios verdaderamente limpios como para pronunciar palabras sinceras de amor, misericordia y perdón".